viernes, 11 de junio de 2010

INTRODUCCIÓN

La Universidad de la República Mexicana se encamina a ofrecer una enseñanza de calidad a sus estudiantes, por lo que los esfuerzos de la Dirección de Bachillerato y Jefaturas de Área se han concentrado en encontrar los mecanismos de evaluación que permitan el reconocimiento de las áreas de oportunidad de los docentes, sus prácticas pedagógicas y la implementación de planes semestrales de mejora continua.

En ausencia de un órgano regulador de los procedimientos y criterios de control y evaluación de la práctica docente, las jefaturas de áreas académicas han establecido diferentes procedimientos de acuerdo a las experiencias institucionales, pero ha llegado el momento de establecer parámetros comunes que permitan una planeación estratégica adecuada para el desarrollo de la institución y su tránsito a una educación de la mayor calidad.

Para establecer un sistema de evaluación de la actividad docente con suficiente eficiencia, será preciso contar con instrumentos de información variados y que ocupen diferentes fuentes de información.

Dentro de las que podrían considerarse como más viables son:

a) La población estudiantil: quien evaluaría al docente y su propio desarrollo de aprendizaje.

b) El profesorado: que evaluaría su propia labor y el desarrollo de aprendizaje de su alumnado.

c) Las Jefaturas de Áreas Académicas: que aportarían información sobre aspectos diversos de la práctica docente, desde el cumplimiento de tareas docentes dentro del aula hasta el cumplimiento de tareas que recaen en la parte administrativa del proceso educativo.
Este proceso supone una gran complejidad para que la información contenga la garantía de fiabilidad y validez adecuados, y será necesario armarse de paciencia para que el proceso sea depurado durante por lo menos una generación más de estudiantes o sea 6 semestres.

Será necesaria una mejora progresiva apegada a una planeación estratégica general cuatrimestral y encontrar los procesos de evaluación del procedimiento y criterios de evaluación que hoy se están proponiendo, de manera tal que se irá avanzando en este proceso a medida que se obtengan resultados.

En una primera etapa, los procedimientos irán encaminados a establecer una medición de parámetros que permita establecer una planeación estratégica de mejoras en las tareas docentes.

En una segunda etapa, los instrumentos de medición se convertirán en un proceso formativo del docente, que le permita atacar sus áreas de oportunidad y aprender a transformar su práctica docente en una actividad de calidad individual y colectiva.

El objetivo de la presente investigación es validar el instrumento de evaluación del alumno del desempeño docente para utilizarlo de manera confiable con cualquier profesor y grupos.

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